Review: Trolls

Calificación de la película:
7.9 out of 10 stars

De un tiempo a esta parte los más pequeños de la casa se pueden sentir afortunados porque la animación vive tiempos de alegría. La oferta cada vez se torna más variada y los estudios se siguen presionando porque no motive solo la forma sino que también el fondo se trabaje mejor y es ahí donde los “grandes” podemos empezar a estar confiados en entrar a una sala de cine sabiendo que lo que nos ofrecerá la pantalla será dirigido a los más chicos de la casa pero que nosotros podremos disfrutar sin ninguna vergüenza. Aspectos técnicos que han crecido a pasos agigantados gracias a las nuevas tecnologías y profesionales cada vez más empeñados en que el contenido nos deje algo para llevarnos a la casa es un win-win para todos; y en este caso, con sus puntos altos y bajos Trolls no es la excepción.

Trolls (2016, Mike Mitchell, Walt Dohrn) no se aleja de los convencionalismos de una historia mil veces vistas. El héroe nº1 debe emprender un viaje para salvar a sus amigos y en este camino es acompañado por el héroe nº2, ambos con personalidades muy marcadas que les permitirán cambiar para mejor hasta llegar a su destino. Es decir, estamos viendo la misma película como por millonésima vez, por ende, en este tipo de circunstancias lo que importa no es lo que cuenta (más allá del edulcorado mensaje que nos quiere entregar) sino más bien, cómo lo cuenta. Y es en ese apartado donde Trolls juega sus cartas y muy bien parado porque nos encontramos ante una historia que logra mantenerte entretenido la mayor parte del metraje; y, si bien el uso de colores satura toda la pantalla, nunca llega a ser molesto e incluso es un recurso bien utilizado que funciona muy bien con lo que vemos sin molestar nunca a la vista. Y eso que hablamos de personajes que solo saben de la felicidad y de dar abrazos programados cada una hora.  Pero esa excesiva alegría y personajes cargantes en su forma de ser, jamás llega a ser empalagoso, ni molestoso en los absoluto, puesto que los directores logran que todos los personajes se complementen muy bien en su interacción aportando todos al avance de la pequeña gran historia que viven los trolls.

A mi parecer los puntos que empañan un poco el resultado final (destacando que tampoco es que te echen a perder la película) son cierta historia de amor entre los antagonistas de los pequeños héroes y el cierre del film.  En el caso  de la primera mención, sentí que la historia era un poco débil como para aportar algo realmente interesante al conjunto, además busca el humor por un serie de eventos que hemos visto muchas veces, que no extrañaría que algunos vieran “plagio” donde otros ven homenajes o simplemente usar la cultura en beneficio de un humor más sencillo. El segundo punto me invita a reflexionar sobre un final algo flojo que se empeña tanto en ser fiel a sí mismo que pareciera que no quedaban más ideas y se tuvo que recurrir al relleno del uso de canciones que han sucedido hasta el momento. Y con este tercer aspecto ya voy terminando este bloque de crítica para así seguir con las virtudes del film. El uso de canciones es muy inteligente dentro de todo lo visto, pero quizás en ocasiones se sobre utiliza, logrando ser un poco cargante, se suaviza eso sí este aspecto al usar canciones conocidas por los más grandes pero obviamente re versionadas para que los pequeños también las puedan disfrutar. Puede no ser tan terrible, pero también puede llegar a molestar.

Seré breve en esto pues es mucho mejor que se pueda disfrutar viendo la película en pantalla gigante, y es que el aspecto técnico es algo que poco a poco se ha ido superando en el cine de animación, cada vez más detalles, más perfección en lo que nos quieren mostrar; el movimiento del cabello, personajes de algodón, de peluche, de papel y así una serie de cosas que te hacen ver lo “real” donde solo puede habitar la creatividad.

100% recomendable, una gran apuesta para disfrutar con los más chicos pero siempre y cuando deje a su yo gruñón en casa, porque de lo contrario la saturación de felicidad le puede pasar la cuenta. Disfrute como corresponde, no se arrepentirá.

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