Review: Gonjiam, hospital maldito

Calificación de la película:
8.2 out of 10 stars

Un grupo de jóvenes de lo más variopintos son reclutados por una webserie de horror para internarse en un famoso hospital psiquiátrico abandonado, con el fin de confirmar la existencia de supuestos espíritus en su interior. Bajo esta premisa se lanza el tercer largometraje del surcoreano Jeong Beom-Sik, un director con experiencia en el cine de terror, que ya traía consigo la aclamación por parte de la crítica con Epitaph (2007).

La película inicia con la reunión del grupo de jóvenes seleccionados para la aventura con el equipo de producción del programa, quienes los presentan y les comentan someramente los roles que cada uno tendrá durante la transmisión en vivo vía streaming, de su ingreso al abandonado hospital psiquiátrico de Gonjiam, cerrado a finales de los setenta, a raíz de la extraña muerte de sus pacientes y la desaparición de su directora, lo cual lo ha elevado a ser considerado uno de los siete lugares más tenebrosos del mundo. Así, en una especie de reality show, seremos testigos de cómo el grupo se dirige al lugar y se preparan técnicamente para la transmisión, mientras se van develando -poco a poco- las personalidades de cada uno de los personajes y el rol que irán tomando, ya una vez dentro del hospital. Bajo esta misma lógica, una vez comenzada la travesía por esta tenebrosa construcción, los participantes serán enviados en parejas a recorrer las distintas áreas del hospital, como laboratorios o las salas de baño, para culminar el recorrido en el punto más álgido: una habitación que ha permanecido cerrada desde el cierre del manicomio y que se asegura nunca nadie ha logrado entrar y salir ileso de ella.

Gonjiam Hospital Maldito se nos presenta con una estética con mucho aire al “found footage”, aquel subgénero del cine de terror que se hizo tan popular a finales de los años noventa con la película de culto El proyecto de la bruja de Blair (Eduardo Sánchez, Daniel Myrick; 1999) que buscaba generar miedo a través de la sensación de hiper-realidad, llevando en un relato en primera persona a vivir las experiencias horripilantes junto con los protagonistas. De esta manera, el filme de Jeong Beom-Sik juega 20 años después con este tipo estrategia para inmiscuirnos totalmente en su historia, usando como pretexto esta vez el uso de la tecnología en cuanto al manejo de cámaras como GOPRO y las trasmisiones en vivo vía internet, tan populares hoy en día.  En cuanto al guion, este está escrito sin mayores pretensiones de explorar estrategias narrativas, pero con un desarrollo bastante regular y con giros que funcionan rotundamente logrando mantener al espectador inmerso en esta aventura terrorífica por los aproximados 90 minutos que dura el filme.

Por otro lado, tanto las actuaciones como la puesta en escena y la fotografía, se presentan coherentes y bien ejecutadas dotando a Gonjiam Hospital Maldito de una prolijidad técnica que le permite lograr de buena manera los términos que se propone, haciendo que a pesar de que sea una historia no de lo más original no se te quiten las ganas de seguir viéndola.

Finalmente, no queda más que recomendarla, sobre todo a quienes son fanáticos del género, ya que, hoy por hoy, son contadas con los dedos de la mano las buenas producciones de terror a nivel mundial, en tanto que también aquellos asiduos a los productos culturales coreanos, tendrán aquí oportunidad de gozar de otro buen material de aquel país.

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